El deporte y yo

viernes, 23 de septiembre de 2011

El error Coentrão

Como indica el título (muy de Ortega y Gasset), no es Coentrão el sujeto sino el objeto, es decir, no es que el portugués haya cometido un error sino que él es el error.

Tras unas largas y duras negociaciones, Fabio llegó arrastrando una duda a sus espaldas: ¿lateral o interior? Ni la una ni la otra.

 El bueno (solo cuando no está estimulado y sobreexcitado por su colega Pepe) de Marcelo es amo y señor del lateral izquierdo y Cristiano comienza sus vertiginosas arrancadas desde la izquierda hacia el centro. Consecuencia: no hay sitio para treinta millones de euros.
Visto la falta de hueco, el todopoderoso Mou le hace jugar al lado de Xabi Alonso en la misma posición que ocupaba el fiel soldado Khedira a la espera de Sahin.

No hizo falta más que un período de un partido que acabaría en catástrofe maña (0-6) para ver que Coentrão tenía problemas de adaptación en esa posición.

Semanas después, Mourinho insiste en darle cabida en el once.
Aún Fabio anda perdido. Corre, centra, llega, remata… Pero no entiende de pausas ni ritmos de juego. Solo de correr (y muy bien) en vertical. Muchas de las carencias las cura con el ímpetu de una fiera, otras tantas las tapa Xabi Alonso, pero cuando el segundo no funciona (que ese es otro tema) y al primero se le acaba el gas, el medio del campo del equipo rival echa por la borda cualquier trabajo táctica propuesto por Mourinho justo cuando la situación del partido empieza a tensarse.

Es, al fin y al cabo, el error Coentrão. Un tipo que no entiende el oficio del mediocentro. Y no por falta de cualidades sino porque en su vida lo ha hecho. En defensa, rápidamente entra como si su vida fuese en ello lo que acaba con una superioridad de la segunda línea rival. En ataque, abandona a Alonso en el centro para constantemente dejarse caer a su dulce hogar: la banda izquierda. En la que más allá de generar superioridad, atiborra de jugadores contrarios la zona obstruyendo cualquier posibilidad de creación o desborde.

Coentrão es el bombero de este equipo, pero al mismo tiempo que tapa las carencias de los demás con sus múltiples ayudas, deja en evidencia las suyas. Probablemente, la presencia de éste o más bien la ausencia de Khedira, sea una de las razones por las que Alonso no es capaz de olvidarse de defender y ejercer de metrónomo madridista. Sami es a Xabi lo que Mascherano era al mismo en Liverpool.

Treinta millones de euros que Jorge Mendes (y Mourinho) han 'obligado' a pagar al Madrid para fichar uno de los mejores laterales izquierdos del mundo que en escasos minutos ha podido degustar a qué sabe la banda izquierda del mejor club del siglo XX.

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