El deporte y yo

domingo, 30 de octubre de 2011

Seguir ganando

1) El Madrid ha dominado pero con menos superioridad que habitualmente fruto de un brillante trabajo de los de Montanier. La Real, seria y con un buen rigor táctico. Contundentes y ordenados. Muy bien, sobre todo, en defensa.

2) Los chicos de Mou no han golpeado, no han dinamitado en los primeros minutos. No se ha atisbado esa imperiosa necesidad de ganar, de morder al contricante para hacer sangre en el rival (como ante Málaga, Villarreal, etc.).

3) Clave: La dinamita de Di Maria e Higuain. Buscan los desmarques a la espalda y tienen pasadores que otorguen balones. Verdaderos desatascadores del juego estático. Resuelven un partido 'a los puntos' gracias a esa electricidad con enorme capacidad noqueadora de rivales.

4) Lass. No es el sustituto de Khedira. Lo nota Xabi y se resiente el Madrid. El alemán recupera con orden y distribuye rápido. Además de la presencia -en todos los sentidos- en ataque en área rival. Distingue con suma facilidad qué sabe y qué no sabe hacer. Lass, pulmón incansable. Con calidad 'per se', pero con el defecto 'made in Africa': criterio táctico por debajo de la media habitual de los medios europeos.

5) Coentrão. De lateral rinde. Y con creces. Es complicado vencerle atras y la proyección atacante es considerable.  Lo mejor: capacidad de recuperaciòn. Eléctrico, a golpe de martillo pilón en ataque. Capaz de llegar a línea de fondo, centrar e incluso precisar los pases al hueco como un mediapunta más. Higuaín lo ha agradecido en el primero.

6) Sufrimiento entre las líneas. Ozil, intermitencia constante durante gran parte del partido. Ramos - Xabi - Özil y el punta. Conexión de vértigo, de difícil funcionamiento. El Madrid encontraba arañas tejedoras entre mediocentro y defensa rival. Pocos (mínimos) espacios y ambas líneas en sintonía. Premio al esfuerzo y al orden realista.

7) "A todo gas" el Madrid es inconmensurable, de ritmo vertiginoso y altamente efectivo. Hoy, con un rival de hierro, guerreros en el campo, han conseguido el triunfo de la insistencia.

8) Otra forma de ganar. Refleja una faceta más del equipo entrenado por el maravilloso TÉCNICO, Jose Mourinho.
Distinta, de igual valía y, especialmente importante, en un equipo aspirante a campeón. Porque saber sufrir es parte importante de cualquier equipo grande.

9) Real Sociedad. Retroalimentados por el rival, formando dos líneas gruesas de presión. Olvidando en parte el ataque. Con la entrada de Griezmann, más incisivo, más dinámico, pero sin gol.

10) Y Sergio Ramos. El jefe de la zaga. Sublime una vez más.

PD: Gesto inteligente de Mourinho ofreciendo descanso a Marcelo, Kaka' (tras 90 minutos el miércoles) y  Benzema. La profundidad de armario hace más grande a un conjunto que cada vez da más sensación de equipo y menos de plantilla.

jueves, 27 de octubre de 2011

Nada sin esfuerzo

Van diez jornadas y el Málaga no ha dado síntomas de arranque. El motor, no podemos decir que haya gripado, pero sí que está costando más de lo debido y esperado, arrancarlo. De hecho, alguno que otro dice que el conjunto de Pellegrini, carece de motor alguno. Entendiendo como motor, al organizador del equipo.

El Málaga demostró en el Ciudad de Valencia y en Vallecas ser un equipo falto de PROFESIONALIDAD. Por supuesto, salvando casos individuales (Willy, Toulalan y... Poco más). No es verosímil que tras sesenta millones de euros de inversión y una ciudad volcada, un equipo de once consagrados -uno más que otros- jugadores salte al terreno de juego con una carencia absoluta de humildad, de solidaridad, de amor por el compañero. Nadie le pide (yo al menos no) al señor Pellegrini que su equipo juegue como el Barça, pero sí se le puede pedir desde Willy hasta Juanmi, Recio o Portillo -incluyendo al chileno- que partido tras partido mueran en el verde. Entonces, podremos pensar que al Málaga le falta calidad, que no entienden de táctica, y muchas otras historias. Lo que queda claro, es que sin esfuerzo, sin compromiso no hay victorias. Ni tan siquiera sensaciones.

El Málaga debe olvidar el partido contra el Granada cuanto antes. Recordar que ante el Mallorca se ganó como se ganó y que fue el árbitro el que espoleó a los jugadores en esos gloriosos quince minutos ante el Getafe culminados en la plástica chilena de Baptista. En ningún momento el Málaga ha dado muestras de lo que, se sobreentiende, quiere Pellegrini del equipo. Juego asociativo, pocos toques y en cortas distancias, desdoblamiento de los laterales, etc. Por su puesto, nada de esto llegará sin esfuerzo. Contra el Rayo (y otros), había momentos en los que existían 20 metros o más entre Toulalan y Duda o Cazorla y la línea de tres medias puntas. Es inconcebible pensar tal cosa en equipos que apuestan por este fútbol. El Athletic de Bielsa -buen ejemplo, por cierto-, el Barça, el Madrid e, incluso, un desafortunado Villarreal que no se encuentra, pero que nunca renuncia a juntar líneas y a tocar (o, al menos, intentarlo).

Vallecas debe ser un punto de inflexión para cada componente del conjunto malaguista. Debe ser un antes y un después. Peor imagen es complicado ofrecer. Un jugador que se auto expulsa, fallos gravísimos de concentración a balón parado, nula presión al contrincante... Un desastre para olvidar y del que aprender. Y mucho. Solo cabe pensar en el Español. Pensar en dar hasta el último gramo de esfuerzo en honor a la afición. De tal forma, no me caben dudas de que los resultados vendrán solos.

Ya lo dijo un hombre que comprendía mucho de esta vida: "Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa". Mahatma Gandhi.

martes, 4 de octubre de 2011

Cabalgar y golpear

Un 'nuevo' Real Madrid emerge en el horizonte. Mourinho, gran entrenador (además de agitador de masas), ha invertido el juego del conjunto blanco. Quizás, las sensaciones que daba antes de control hayan disminuido y el estilo sea criticable (cuestión de gustos), pero hasta el momento, da resultado.

Precisamente, ese mar de olas, en el que ahora convive el conjunto de Mou es el que se vuelve a favor de ellos. Cabalgadores profesionales, veloces, con gran agilidad y precisión en sus golpeos. Capaces de noquear al rival en dos contras, de generar tsunamis y mostrar cada una de las carencias del equipo rival. Un par de partidos con control pero sin intención (Dinamo y Levante) han hecho falta para invertir la situación. Ahora ya no quieren el balón siempre, aunque no renuncien a él por cuestiones obvias (Alonso, Özil, Benzema...). Es el turno de salir a la contra, cabalgar, pocos y rápidos toques y golpear.
Así, una vez tras otra.

En la dirección de la jugada, dos maestros del toque y la precisión no exentos de potencia y velocidad: Özil y el resurgido Kaka', que intercambian puestos de conductores y pasajeros de la aeronave. Una bestia al que el contraataque saca de su jaula (Cristiano) y una punta de lanza, el ejecutor, la llave maestra (Benzema o Higuaín). El argentino, todo garra, potencia, trabajo... El francés, exquisito, el delantero dulzón. Tan capaz de hincar el diente, como de asistir. Ambos, sumamente capaces de firmar el finiquito a cualquier rival por sí solos, pero más cómodos formando parte de la manada que embiste al contraataque.

Este estilo requiere constantes esfuerzos cortos pero a máxima intensidad, lo que implica que la jugada debe terminar al contraataque (gol o no), de lo contrario la defensa propia quedará al aire, desnuda como en otra época, cuando el Madrid atacaba con cuatro (cinco a lo sumo) y defendía con seis. Tiempos de azar, donde los goles quedaban en pies de unos y el repliegue en piernas y manos de otros. Allá donde el concepto de equipo no se distinguía más que en tánganas o en las celebraciones de los goles.

Este nuevo Madrid exige asimismo una profunda gestión física (entrenable) de los jugadores, en tanto en cuanto el esfuerzo anaeróbico (de poca duración y máxima intensidad) es mayor a cualquier otro tipo de juego practicado. Por ejemplo, el caso del Barça, donde predomina el trabajo aeróbico (larga duración a media intensidad)

En definitiva, un nuevo Madrid. Ha podido firmar el pacto con el diablo o bien, encontrado un camino distinto (desde luego más directo) a lo antes practicado. El nuevo Madrid de Mourinho. El de cabalgar y golpear.