El deporte y yo

viernes, 4 de noviembre de 2011

Victoria en el caos

1) Victoria fruto de la capacidad de sufrimiento que lleva demostrando Unicaja. Sin obviar, por supuesto, la genialidad sobre la bocina de Berni. En honor al trabajo, al equipo y a la confianza que dan dos derrotas en lo que va de temporada.

2) El equipo malacitano administra esfuerzos con colosal sabiduría -no tan bien las rentas- y hace que en los instantes finales de partido, se pueda responder tanto en ataque como en defensa. Mérito de jugadores y cuerpo técnico (de este último en mayor medida).

3) De nuevo, a Unicaja le cuesta estar acertado en los instantes finales (Valencia, Obradoiro...). Me aventuro a optar por la cantidad de jugadores nuevos en el equipo y quizás la distinción de roles dentro de él. Sin dejar de afirmar que todos ellos provienen de equipos de menor entidad y peso que Unicaja. Lo que sí que es cierto es que a Unicaja le ocasiona demasiados problemas administrar rentas en ataque. Tanto como acertar a elegir buenas opciones de tiro (una canasta fozada de Fitch, tiro 'final' fallado de Valters, etc.) donde, de verdad, se juega el partido (exceptuando el partido ante Zalgiris. Prórroga inconmensurable).

4) Inteligente Chus Mateo. Al inicio del 2º cuarto planteando una zona 2-3 que, paradójicamente, redujo de forma notoria el acierto local en triples. Defensa que, con los brazos de Sinanovic, hace de noche a cualquier vano intento de penetración. Por lo tanto, permite una presión más firme y dura de los jugadores exteriores. Así, hasta que los de Fleming encontraron un pequeño resquicio a la espalda de los hombres grandes, es decir, sobre la línea de fondo (ejemplo: el espectacular mate de Slaughter). De esta forma, Chus decide optar por una defensa individual nuevamente, asumiendo los riesgos ante la maltrecha defensa cajista de los bloqueos y continuación (pick & roll).

5) Anarquía, caos en ambos equipos. Unicaja y Brose han nadado como peces en el agua durante gran parte del partido y han ofrecido un partido entretenido. Pocos ataques -hasta el último cuarto: tensión- de cinco contra cinco y mucha transición, la cual favorecía con asiduidad los triples de ambos equipos y descuidos en defensa por la exigencia física que conlleva este ritmo de partido (correcalles por momentos).

6) Importancia de la victoria. Unicaja ya había perdido en competición casera, lo que suponía una nueva circunstancia que asumir. El equipo se ha levantado -con sus errores y defectos- y ha sabido sufrir para acabar venciendo a un equipo correoso, acertado en su línea exterior y con un todopoderoso (por su descomunal físico) Marcus Slaughter en la zona.

Y 7) Joel Freeland. Un epíteto. Factor diferencial una vez más. Hasta el punto de sobreentender que, tarde o temprano, aparecerá. Nunca falla. Hoy, de nuevo, una angustia para el rival (18 puntos y 6 rebotes).

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